sábado, 25 de mayo de 2019

40 FIN DE ETAPA

Así quedó la furgoneta aparcada en Bacalar, península de Yucatán, Méjico. 
Entramos en Méjico procedentes de Belize y nos dirigimos a Bacalar, a 340 kms de Cancún. Ahí queríamos dejar la furgo aparcada hasta Enero de 2020. El lugar lo hemos elegido porque Sofía y Romane habían conocido allí a una mujer de confianza que, a su vez, conocía a alguien que tenía sitio en su propiedad para dejar el vehículo. Además esa localidad nos venía bien porque está cerca de Cancún, y nuestro avión para regresar a Madrid salía de allí.
Han sido cuatro meses y medio de mucho disfrute. Hemos conocido a mucha gente y hemos visitado lugares hermosos. Hemos recorrido muchos países, más que en otras ocasiones, porque había que llegar a Méjico por dos motivos.
1-Aquí podemos dejar la furgoneta 10 años, chollo. 
2-Sofía y Romane estaban en Méjico, lo cual hacía lógico que el final de nuestro periplo fuera el país azteca.
Para que os hagáis una idea de lo que te encuentras en este tipo de viajes, paso a detallar unas estadísticas.
KMS recorridos.               9000
Días de viaje.                      135
Accidentes.         -En Santa Ana, El Salvador, un camión me golpeó el retrovisor exterior izquierdo y se dió a la fuga. Afortunadamente el espejo no se rompió, lo recogí del suelo y lo acoplé de nuevo. La carcasa quedó magullada.
   -Atropellada una iguana cerca de Cartagena de Indias.
                            -Atropellado un lagarto en las montañas de Guatemala.
                            -Dando marcha atrás en el parking de un supermercado de Quetzaltenango, Guatemala, me choqué con una columna. Piloto trasero roto y reparado con pegamento. Parachoques salido de su sitio, también reparado.
Sobornos.           Ninguno
Multas.               Ninguna
Pinchazos.          1 en Guatemala
Juegos de neumáticos.   1. Cambiado en Panamá
Averías.               -Aparece una grieta, crak o pelo, de unos 50cm, en el parabrisas. Sigue creciendo.
    -Tubo de escape se cae en Costa Rica. Lo reparo de manera provisional con alambre.
                             -Me arrancan el emblema de Volkswagen trasero en el puerto de Colón, panamá.                                   Lo pego con cola. De momento aguanta.
                             -Retrovisor interior se cae. Lo vuelvo a pegar con pegamento específico.
NOTA. No pudimos lograr permiso de estancia de la furgoneta en suelo mejicano para diez años. Eso sólo lo conceden a los vehículos en cuya documentación figure camper o caravana o motorhome. No era nuestro caso, pero nos dieron una solución igual de buena. Si estáis interesados leed el apartado información práctica.
Esto es todo amigos. Nos vemos prontito.
En Caye Caulker, Belize.
Caye Caulker, Belize.
Esto es un cenote, especie de poza de agua dulce. Proliferan por Yucatán, Las rocas que se ven son arrecifes formados por estromatolitos, tienen vida en la parte superior, hacen fotosíntesis y tienen miles de años
Nuestros últimos pasos por América fueron por Cancún. Nuestro vuelo de regreso a España salía de ahí. Centro turístico masivo, playa copada por cientos de hoteles, locales con música a todo trapo y MacDonalds de todo tipo. No es nuestro territorio.

lunes, 20 de mayo de 2019

39 CENTROAMÉRICA II

El famoso mercado de Chichicastenango. Guatemala.
Desayuno. Chichicastenango. Guatemala.
Don Pedro a la izquierda. Cuida y explota el monte. Don Leonel a la derecha, ex-alcalde de Almolonga, Guatemala, nos dejó acampar en su propiedad. Dos personajes interesantes.
Estando en Guatemala no puedes dejar de visitar las ruinas mayas de Tikal. A diferencia de las de Méjico, las edificaciones aquí están construidas en vertical. 
Arco maya.

Al atravesar Centroamérica, 2600km 7 países, hemos tenido que lidiar con un montón de fronteras. Este es uno de los principales problemas de este tipo de viajes porque aparte del trámite en el departamento de Inmigración, por viajar con coche hemos de pasar por Aduanas.
A veces hay colas, a veces te topas con un funcionario con mala uva, a veces te piden una fotocopia que no tienes y resulta que no hay fotocopiadoras en las cercanías, pero lo peor de todo es que estás en manos de los oficiales, por tanto tienes que reírle los chistes o estar serio dependiendo del estado de ánimo del señor o señora. Por supuesto, al enterarse de que somos españoles te preguntan si eres del Madrid o del Barsa, eso es un clásico, y siempre hay que seguir la conversación como si realmente te interesara.
Entrando en Honduras nos topamos con un aduanero cuya hija iba a hacer un master a España. Nos enseñó en su móvil el nombre de la universidad para ver si era famosa. No habíamos oído hablar de ella jamás, pero le aseguramos que no se trataba de un timo, para que se quedara tranquilo y se dedicara a tramitar nuestra entrada en el país. Tuvimos que explicar con pelos y señales lo que debía hacer su hija al llegar a España, le explicamos lo que cuesta vivir en nuestro país, cómo debía organizar el transporte hasta la universidad privada, que estaba en Canarias, lo que costaba el alojamiento en habitación compartida, en definitiva le hicimos un presupuesto detallado y un plan de viaje. Al final, la conversación nos retuvo una hora en la fronterita de las narices.
Hemos de decir que este fue un caso aislado. En el resto de pasos fronterizos tan sólo encontramos gente amable y eficaz. Aún así, las fronteras, cuanto más lejos mejor.
En Guatemala pasamos por un control que había establecido el Ministerio de Agricultura departamento de agricultura para mantener a raya la mosca mediterránea, que podría afectar a los cultivos de la zona. No se podía pasar con fruta ni hortalizas.Como nos quedaba una sandía y varios mangos nos los tuvimos que comer allí mismo, o iban a la basura. Más adelante, al entrar en Belice, nos pasó lo mismo, pero como habíamos almorzado un rato antes, no pudimos comernos la piña, los mangos y otros vegetales que acabábamos de comprar. Se los quedaron los aduaneros.
Volviendo al viaje propiamente dicho, os comentamos que hemos decidido visitar Belize. Estamos encantados porque después de vivir muchos meses en países de habla hispana, resulta exótico estar en un sitio con cultura, idioma y sabor británico tropical. Todo bien, salvo que nos acaban de robar dos móviles. Hemos cometido la torpeza de dormir en un hotel con la puerta abierta por el calor. Por la noche se ha metido un paisano y ha perpetrado la fechoría. Mal rayo le parta.
Picnic a pie de carretera.
Caye Caulker, Belize.
Caye Caulker, Belize.

domingo, 19 de mayo de 2019

38 CENTROAMÉRICA

En Panamá aprovechamos que las ruedas eran baratas. Ya tocaba poner neumáticos nuevos. Los viejos los pusimos en Etiopía
Con Marta y Mariá. 6 años recorriendo sur y centroamérica en una furgoneta como la nuestra. Compartimos con ellos unos días muy agradables en una playa de Costa Rica. Grandes personas, grandes viajeros.
Este hombre tocayo mío era pescador en un lago de El Salvador. Ahora está jubilado, como yo, y los jubilados ya se sabe, nos enrollamos como persianas.
Lago Atitlán, Guatemala. Paisajes espectaculares.

Atravesar Centroamérica tiene sus incertidumbres. La situación política en Nicaragua es una de ellas. En Santa Ana, El Salvador, por ejemplo, no pudimos acampar en el parque municipal que habíamos elegido, porque el día anterior habían asesinado a dos policías a 100 metros de allí. Muchos viajeros como nosotros, que viajan en vehículo propio, embarcan su autocaravana en Cartagena, Colombia con destino Veracruz, Méjico, para no transitar por los inestables países centroamericanos.
Nosotros los hemos visitado todos y no hemos tenido ningún problema. Bien es cierto que hemos ido con velocidad porque la demora en el embarque de la Hippie de Colombia a Panamá nos redujo el tiempo restante de viaje.
Estuvimos 5 días en Panamá
6 días en Costa Rica
2 días en Nicaragua
1 día en Honduras
5 días en El Salvador
19 días en Guatemala y
3 días en Belize
Un aspecto destacado de Centroamérica es el calor. Ya desde el caribe colombiano hasta Méjico, hemos estado sudando continuamente. Tan sólo refresca algunas horas por la mañana. Dos meses y medio de canícula tan sólo interrumpida durante los días de montaña en Guatemala. Cosas del viaje.
San Marcos, Lago Atitlán, Guatemala
San Lucas Tolimán, lago Atitlán, Guatemala.
En Guatemala se unieron a nuestro viaje Sofi y Roman. Seguiremos juntos hasta Méjico. Allí Ale y Yo volaremos a España y ellas se quedarán por allí.


sábado, 20 de abril de 2019

37 CONTENEDOR A PANAMÁ

En el puerto de Cartagena hay que sacar todo de la furgoneta antes de meterla en un contenedor.
El agente de Antinarcóticos revisa todo y pide que saquemos fotos. Él va con la cara tapada.

La carretera Panamericana une Alaska con Tierra de fuego, sin embargo hay un tramo que no existe, es en Panamá, en la selva del Darién. Ahí no hay carretera que una Panamá con Colombia, por tanto hay que pasar el vehículo por barco. En la solapa “INFORMACIÓN PRÁCTICA” encontraréis la forma de hacerlo con todo detalle. Nosotros optamos por meter la furgo en un contenedor y nosotros, a la vez, volamos a Ciudad de Panamá, de allí fuimos en bus a Colón, a cuyo puerto llegaba la  “Hippie ”
Parece fácil, pero en la práctica fue un lío de campeonato. Por abaratar costes lo que hicimos fue compartir un contenedor de los grandes con otra furgoneta y un par de motos. Buscar socios de contenedor no fue difícil. Ya al comienzo del viaje conocimos a una pareja de alemanes que se sumaron a la operación “contenedor”. Después se sumó otro motorista y al final otra furgoneta. La cosa se puso muy complicada porque el barco que tenía que recoger nuestro contenedor estaba bloqueado en Houston, USA. Un incendio en una planta petroquímica obligó a las autoridades estadounidenses a cerrar el puerto por los gases tóxicos que habían pasado a la atmósfera. Todo ello ocasionó dos semanas de retraso.
La operación no careció de momentos brillantes como la mañana en que se metían los vehículos en el contenedor. Hubo que vaciar completamente la furgoneta para que el policía de Antinarcóticos inspeccionara todo debidamente. Mañana completa en el puerto a pleno sol.
La recogida de nuestros vehículos en el puerto de Colón fue épica. Muchas gestiones, muchas ventanillas que visitar en diferentes partes del puerto, a las que había que acudir en taxi, muchos documentos, sellos y fotocopias. Comenzamos a las 8:00AM y terminamos a las 15:00PM. Para más emoción, la “ Hippie” apareció con el emblema trasero de Volkswagen arrancado y una de las motos con un intermitente roto y los emblemas de BMW dañados. Agotador.
Del puerto nos fuimos a acampar a un centro comercial en el centro de la ciudad.
Misión cumplida. Ya estábamos en Centroamérica.
Júbilo. Conseguimos pasar los vehículos de Colombia a Panamá.
Primera noche en Panamá.
Con Ana y Evaristo en Cartagena. Ellos viajan de norte a sur con un camionazo IVECO 4x4
Debido al cruce en barco de Colombia a Panamá estuvimos 16 días en la bonita ciudad de Cartagena de Indias.



jueves, 4 de abril de 2019

36 CARIBE COLOMBIANO

Indios de la costa caribeña colombiana. Venden fruta y zumos a los turistas.
Este bus pertenece a un grupo de músicos. Viajan, dan conciertos y viven en comunidad. El vehículo se mueve con aceite de cocinar usado que recogen de los restaurantes.


Por esta zona hay muchos osos hormigueros. Nosotros sólo hemos visto uno, en la carretera, atropellado.
Un día de viaje.
6.00AM Amanece, nos levantamos. Estamos en el volcán Totumo, a unos 60km de Cartegena de Indias, Colombia. Se trata de una montañita de lodo sólido en cuyo cráter hay lodo líquido. En el centro de cuando en cuando salen burbujas que provienen del centro de la tierra. Nos embadurnamos a base de bien y nos quedamos viendo la salida del sol.
6.45AM Bajamos de la cima del cráter, unos 30 escalones, y nos dirigimos al lago cercano a quitarnos el barro. Seguimos solos. Los autobuses con turistas no han llegado todavía.
7.45AM Ya con la furgoneta nos dirigimos a desayunar a un pueblecito cercano.
8.45AM Hacemos 30km hasta un hotelito con piscina, zona de camping, buen wifi y baratito.
9.00AM El terreno está en cuesta, hay que poner unos calzos de madera bajo las ruedas para que la furgoneta quede horizontal. Sacamos mesa y sillas de camping, preparamos la cama con su mosquitera y ponemos la furgo en configuración camping.
10.00AM Hace calor. Al sol no hay quien aguante. Bañito en la piscina. Felicidad.
10.30AM Sesión intensa de internet, laptop y móvil. Ahora estamos en plena operación Contenedor. Estamos enviando la furgoneta a Panamá por barco, por carretera no se puede. Tenemos un lío tremendo porque compartimos un contenedor grande con otra furgoneta y dos motos, además el barco se ha retrasado porque ha quedado atrapado en el puerto de Houston, USA, debido a un escape de gas. Las autoridades no dejan que zarpe ningún barco.
11.30AM Aperitivo en el hostel-camping. Cerveza y patatas fritas. Los que vivís en España no lo valoráis, pero aquí es un manjar.
11.45AM Nos vamos andando a almorzar a un sitio cuya especialidad son los chorizos santarrosanos, típicos de la zona cafetera de Colombia. Caminábamos bajo un sol de justicia, nos subimos en un bus aunque la distancia era corta, unos 400m. Al llegar preguntamos el precio pero el cobrador nos dijo que nos olvidáramos. Increíble. No nos había pasado nunca.
13.00PM Volvemos andando al camping. Yo, siesta en una tumbona y Ale, fiel a su estilo, lectura con siesta en una hamaca.
14.00PM Bañito post-siesta en la piscina
14.30PM Ale se pone con sus dibujos, un servidor a batallar con los whatsapps relativos al contenedor. De cuando en cuando bañito para bajar las calorías.
18.15PM Nos cambiamos para ir a cenar
18.45PA Vamos a una pizzería decente que hay por aquí pero resulta que estaba cerrada. Vamos paseando por el pueblo y encontramos otro sitio de pizzas. Buena cena.
20.00PM De vuelta en el camping, ambos nos enfrascamos con los libros electrónicos.
20.30PM Hora oficial de ver una serie, en
concreto Vikings. Ale está roncando.
22.00PM A la cama derrotados.
Baño de barros.
En la oficina del transitario. En su escritorio, Ana. Al fondo Pablo, hacia la derecha kelly Nici, Kai, y yo.


viernes, 29 de marzo de 2019

35 REFUGIADOS VENEZOLANOS


Este es Luis, venezolano emigrado a Colombia.
Éste vende refrescos en la carretera.
Estos jóvenes salieron de Venezuela hacía unos días. Nos pidieron unas monedas. Estaban juntando dinero para comprarse un billete de bus hacia Ecuador.
La frontera de Venezuela está cerca. Los emigrantes avanzan por las cunetas..
Ella se llamaba Lucy, venezolana. Vivía en una ciudad de tamaño medio en la zona de Los Llanos. Estaba casada con Luis y tenía un bebé. Las cosas se pusieron feas en el país de manera que temían no poder dar la alimentación adecuada a su hijito porque en las tiendas faltaba hasta la leche, entonces decidió cruzar la frontera con su bebé hacia el país vecino, Colombia. Tenía un hermano que ya había hecho lo mismo unos años antes y había conseguido levantar una pequeña granja de pollos en el norte de Colombia. Allí se dirigió. Estuvo trabajando unos meses hasta que el dueño de un camping con bungalows cercano le ofreció trabajo con la condición de que se trajera a su marido. Le mandó carta a su pareja con varias fotos del lugar. Como quiera que Luis tenía gran afición al campo y a la agricultura, al ver la belleza del lugar, rodeado de cafetales y árboles de todo tipo, no lo dudó. Se presentó allí y comenzaron a administrar el hostal-camping. Luis había realizado muchos tipos de trabajos, mecánico, carpintero, agricultor, conductor,… Ahora era feliz. Al menos, de momento, no tenía intención de volver a Venezuela.
Esta es una breve historia de unos de los muchos venezolanos que se han visto forzados a abandonar su tierra natal por la situación político-económica de su país. Te los encuentras por las carreteras, en las gasolineras, subidos en los camiones, andando por los campos a veces con carritos para transportar sus escasas posesiones, a veces con carrito de bebé. Te piden agua, comida o una moneda para pagarse una ducha o para comprar un billete de autobús hasta la siguiente frontera, Ecuador, Perú, Chile o Argentina.
Nuestro campamento con vistas a la ciudad de Bucaramanga.
Carretera colombiana de montaña.
Todavía se ven algunos camiones PEGASO por las carreteras colombianas. 

jueves, 7 de marzo de 2019

34 COLOMBIA CENTRAL


Con Elsa y Natalia, a la derecha.
¿Cómo ir a Bogotá y no visitar el museo Botero?
Vista de Bogotá desde el cerro Monserrate.
En Colombia hay una zona que se llama Eje Cafetero. Allí está el valle de Cocora donde crecen las palmeras más altas del mundo, 60m.

Las grandes ciudades a veces se nos atragantan. El tráfico, la inseguridad, el aparcamiento,… Bogotá tiene 8 millones de habitantes, casi el doble que Madrid, sin embargo, esta vez hemos caído en las manos de Elsa, amiga de Cristina Buraya, y nos ha dado alojamiento, aparcamiento, alimento, transporte, miles de consejos y mucho mucho cariño. Debido a ello, y también a las atenciones de su hija Natalia, hemos podido disfrutar de unos días inolvidables en la capital de Colombia. Además hemos conocido a sus otras hijas Mariana y Poli, así hemos conocido de primera mano el estilo de vida de los colombianos, un lujo no al alcance de cualquiera. Gracias Elsa y familia.
Desde allí, conduciendo por las buenas y bellas carreteras colombianas, seguimos avanzando hacia el norte, hacia el Caribe. Allí nos esperan ese mar de color esmeralda con sus playas paradisíacas y el puerto de Cartagena, donde debemos embarcar la furgoneta para pasarla a Panamá. Los Andes nos siguen haciendo compañía y nos regalan paisajes extraordinarios, tormentas espectaculares y temperaturas deliciosas, sin mosquitos. Todo ello aderezado con la buena disposición de los locales, su alegría y amabilidad. Al ver nuestra furgo con matrícula española se quedan bloqueados. Pero nos preguntan de dónde somos, cómo ha llegado el vehículo a Sudamérica y miran el interior con curiosidad. Para los de aquí somos un exotismo.
Villa de Leyva, localidad de estilo colonial perfectamente rehabilitada y conservada. Dicen que su plaza es la más grande de todo Suramérica
La Casa de Terracota, cerca de Villa de Leyva. Al parecer la arcilla se iba cociendo in situ, se horneaba poco a poco y así iban creciendo los muros hacia arriba. Es obra de un arquitecto colombiano.
Seguimos viajando por los Andes.
Este es uno de los hoteles en los que nos alojamos de cuando en cuando. 12 euros la doble. Muchos días Ale y Yo compartimos un menú que cuesta 3 euros, por tanto, comemos por 1,5 euros cada uno. En general la vida en Colombia es muy barata, también en Ecuador, Perú y Bolivia