sábado, 3 de marzo de 2018

23-SELVA

En Bolivia tuvimos ocasión de visitar la selva, técnicamente hablando es “bosque húmedo montañoso”. Estamos hablando del Parque Nacional Amboró, situado al Este del país, justo donde acaban los Andes y comienza la llanura inmensa que llega hasta Brasil.
Para llegar al campamento tuvimos que atravesar varios ríos que nos tuvieron con el alma en vilo porque llevaban mucha agua y tenían barro. Pero antes de llegar nos topamos con otro que no podríamos pasar ni de broma, era para todoterrenos.
Tanteando la profundidad del río y quitando piedras. Al final decidimos no cruzarlo con la "Hippie"
Tuvimos que caminar 6 kms con mochilas al hombro a pleno sol. Una vez en el campamento, Edilberto, nuestro guía, nos llevó a unas pozas donde nos bañamos, después el columpio de la liana, como en las películas de Tarzán. En realidad no nos columpiamos; estamos muy mayorcitos como para esas cosas. Ya de noche, fueguecito, carne a la brasa y a la “cama”. Noche toledana en tienda de campaña sin colchoneta, esperando con ansia el amanecer.

Preparando un "colchón" para poner la tienda de campaña encima. No sirvió de nada, el suelo seguía duro como una piedra.
Tras el desayuno iniciamos una caminata de dos horas al interior de la selva. Edilberto, machete en mano, iba desbrozando las ramas que se empeñaban en cerrar los senderos. Llegamos a una cascada a cuyo pié había una gran poza. Bañito estupendo con los pies encogidos por si nos atacaba una boa constrictor (es broma). Otras dos horas andando y regresamos al campamento. Almuerzo con pan y queso y otra vez 6 kms cargados con las mochilas, esta vez casi vacías, bajo un sol de justicia hasta el gran río donde dejamos aparcada la furgoneta.
Experiencia inolvidable. La acampada en mitad de la foresta, los paseos por la selva, las explicaciones sumamente interesantes del guía, el ejercicio físico y el lujo de estar completamente solos, son las cosas que han hecho de esta excursión uno de los mejores momentos, si no el mejor, de lo que llevamos de viaje.
Desde aquí nuestro agradecimiento a Edilberto por las cosas que nos ha contado, no sólo de la selva, sino de la vida misma.

En el centro, Edilberto, nuestro guía.

Andando sobre un tronco caído.

En Cochabamba estuvimos en casa de Virginia, la madre de Charo, la mujer de Quique, el de Madarcos. En realidad estuvimos en el piso de Charo, pero Virginia nos trató a cuerpo de rey. Muchas gracias por todo.


domingo, 18 de febrero de 2018

22-POTOSÍ

Escrito en Sucre, Bolivia, el 17 de Febrero de 2018
Al fondo, el Cerro Rico, Potosí.
Ofrenda de alcohol, tabaco y hojas de coca al dios "Tío", protector de los mineros. Los confetis y serpentinas son por los carnavales, recientemente acabados. Si os fijáis bien, podéis ver el pene erecto de la figura.

Yo tuve el privilegio de encender la mecha del cartucho de dinamita.
Del primero de la izquierda no sabemos el nombre, la siguiente era Dione, después su esposo Gonzalo, a continuación su hijo, todos peruanos. La de la derecha, Abe, era de Taiwan
Cuenta la historia que durante los tiempos coloniales el 50% de la plata que se producía en el mundo procedía de Potosí, en concreto del Cerro Rico, montaña de más de 4000m al pie de la cual se fundó la Villa Imperial de Potosí. Hoy día existen 250 minas en el cerro, todas ellas funcionando en régimen de cooperativa.

Los turistas que vienen a esta bella ciudad suelen visitar la Casa de la Moneda, la catedral y a hacer el tour de la mina. Agencias locales te llevan a una tienda donde venden todo el equipo que necesitan los mineros: Hojas de coca, cigarrillos, alcohol etílico puro (se lo beben tal cual o mezclado con algún zumo) y dinamita. Después, en otro local, te dan la vestimenta propia de los mineros: chaqueta, pantalón, botas de agua y casco con linterna. Acto seguido te llevan a la mina. Caminamos durante un kilómetro por un laberinto de galerías mientras el guía nos explica los pormenores de la actividad. Paramos un rato frente a una especie de estatua (como un “ninot”) que representa al diablo; en este caso se trata de un dios protector de los mineros, allí se hace la preceptiva ofrenda de hojas de coca, licor, tabaco y oración. Por último detonamos un cartucho de dinamita. Eso fue lo mejor del tour. Tras encender la mecha nos alejamos unos 70 metros y desde allí, con mucho miedo, pudimos sentir la explosión y el temblor de la montaña. Un numerito.
Después de circular por el Salar de Uyuni había que quitar la sal de los bajos de la "Hippie"
También tuvimos que soldar y desabollar la chapa protectora de los bajos del motor. Durante la travesía de la Ruta de las Lagunas le dimos unos cuantos porrazos.
Auténticos churros en un pueblo perdido de Bolivia.
En algunas carreteras bolivianas marcan así las curvas peligrosas.
El Carnaval de Oruro es muy famoso. Nosotros pudimos verlo y damos fe de que es espectacular, colorido y divertido. 

21-RUTA DE LAS LAGUNAS, SALAR DE UYUNI

Escrito en Sucre, Bolivia,, el 17 de Febrero de 2018
Con Julia y Marcus, austriacos, acampamos un par de noches e hicimos juntos parte de la Ruta de las Lagunas.
Laguna Blanca. El color de las lagunas depende del mineral de la zona o de las algas.
La pista de la Ruta de las Lagunas. El día anterior pasamos por zonas de barro y nieve. Todo a 4500m de altitud.
Visitar el Salar de Uyuni (sur de Bolivia) era uno de los objetivos del viaje. Sin embargo las cosas se torcieron porque las lluvias han convertido el salar en un lago. Pero antes os vamos a contar cómo llegamos a esta parte de Bolivia.
Hay varios pasos fronterizos entre Chile y Bolivia, nosotros optamos por uno que llevaba al Salar de Uyuni atravesando una zona de lagunas de belleza espectacular. Lo gracioso es que esa ruta era para vehículos todoterreno, nos enteramos en el mismo puesto fronterizo. Con arrojo hispano nos lanzamos a la aventura y tras unos cuantos raspones en los bajos de la “Hippie” logramos recorrer toda la ruta, que se encuentra a una altitud de ¡4500m!
Las lagunas, de varios colores, eran bellísimas, pero también lo eran los paisajes por los que circulamos; altiplano andino, siempre cerca de montañas de más de 5000m
Una vez en Uyuni fuimos a ver la parte del salar que se podía visitar; en esos momentos un lago. Una carretera de tierra en forma de terraplén se adentraba unos dos kilómetros en la laguna. Fue una visión porque los Toyota Land Cruiser de las agencias turísticas se atrevían a meterse en el lago, y ver aquellos vehículos avanzar por el horizonte era algo surrealista. Parecía que circulaban por encima del agua. Es mejor que veáis la fotos.

Una visión extraña. Aprovechando que la laguna era poco profunda y que el fondo consistía en una sólida capa de sal, los todoterrenos de las agencias turísticas se adentraban hasta el centro del Salar de Uyuni. En temporada seca sólo se ve una superficie blanca que se extiende hasta el horizonte.
Hasta aquí llegaba la pista que se metía en el Salar de Uyuni. Sólo los 4x4 podían seguir.
Cementerio de trenes en Uyuni

sábado, 17 de febrero de 2018

20-CHILE

Escrito en Sucre, Bolivia, el 17 de Febrero de 2018
Él se llamaba Alonso, ella Génesis. Jovencitos chilenos que viajaban por su país con una furgoneta pequeña en la cual habían adaptado una cama. Habían trabajado meses para ahorrar dinero y poder recorrer la carretera austral. Economía ajustadita. Cuando llegaron a Punta Arenas, en la Tierra de Fuego chilena necesitaban trabajar para recuperar liquidez, se habían quedado casi sin dinero. Él encontró un empleo limpiando las calles, ella en un supermercado. Hasta recibir sus sueldos lo pasaron muy mal. Dormían en la furgoneta, con una meteorología propia de esas tierras australes, es decir: frío, viento, aguanieve,… Su vida se reducía a trabajar y refugiarse en el pequeño vehículo. Un día llegó la policía con malos modales a decirles que no podían estacionar y dormir en la costanera (paseo marítimo). Fueron a la comisaría a poner una reclamación por el trato recibido por los agentes, pero se toparon con la mafia policial. “Ahora no está el funcionario que debe atenderles”, “ no tenemos formularios” y excusas de ese tipo. Al final, después de varios intentos abandonaron la idea.
Un día, el jefe de Alonso le dijo que limpiara de hierbas la acera de una calle. Al rato salió una mujer mayor y se dirigió al joven:
-Hola, ¿Es usted quién ha cortado la hierba de la acera frente a mi casa?
-Sí señora, respondió Alonso temeroso, esperando una queja.
Entonces la señora alargó su mano con un billete de 1000 pesos chilenos.
-¡Por fin alguien ha tenido el detalle de adecentar la acera! Gracias joven.
Aquel dinerillo dio algo de oxígeno a la pareja, casi en bancarrota.
Pasaron unos cuantos días y necesitaban una ducha desesperadamente. Entonces se acercaron a la casa de la mujer:
-Hola. Tenemos que pedirle un favor; necesitamos ducharnos, ¿Podríamos ducharnos en su casa aunque sea pagando, por favor?
-Por supuesto, pasad y ducharos.
La mujer no sólo no les cobró por la ducha sino que les invitó a merendar.
Pasaron las semanas y su situación cambió mucho cuando una compañera de trabajo de Génesis invitó a la pareja a un cumpleaños. Allí conocieron a otra amiga que les ofreció alojamiento y manutención.
Antes estaban deseosos de salir corriendo de Punta Arenas, al final estaban tan a gusto que no les apetecía abandonar esa ciudad austral.

Alonso y Génesis coincidieron con nosotros el año pasado cuando recorríamos la carretera austral de Chile. Viajamos juntos con nuestras furgonetas el tramo final. Despertaron en nosotros un gran afecto porque eran jóvenes, aventureros, amables, educados, excelentes personas y viajaban con una ilusión y una alegría que contagiaban. Fue un placer estar con ellos aquellos días.
Este año, al pasar por Santiago de Chile, nos hemos vuelto a encontrar y hemos viajado con ellos por Valparaíso, Viña del Mar y otros sitios costeros. También hemos disfrutado a tope. Desde aquí un abrazo enorme.
Génesis y Alonso
Carretera Panamericana
Lobos marinos
Valle de la Luna, en San Pedro de Atacama, Chile.
La minería es una actividad muy importante en Chile
Pinchazo. Reparación en San Pedro de Atacama.

Este zorro nos lo encontramos en la carretera de Chile a Bolivia.
Acampada libre en el Cerro Paranal, desierto de Atacama, Norte de Chile.

sábado, 27 de enero de 2018

19-EMERGENCIA AVERÍA

Conocimos a esta simpática pareja en Victoria, Argentina

Estrenando la hamaca que le trajeron los Reyes Magos

Ale con sus dibujos.
Estábamos en Fray Bentos. Era el momento exacto en que comenzábamos nuestro viaje hacia Argentina, Chile,… Le dimos a la llave de contacto y sonó un “Clic Clic” siniestro y el motor sin arrancar. ¡Uff! Alarma. Al instante preguntamos por un taller mecánico. Estaban a tope, viernes y temporada alta, no cabían los coches en el garaje. Segundo taller, lo mismo, pero nos mandó a casa de Carlos Gómez, electricista particular que arreglaba los autos en la calle. Su madre nos dijo que se había ido a Montevideo, volverá el lunes;. Fuimos a otro taller y resultó que su electricista era el tal Carlos Gómez. Vaya panorama. Se nos ocurrió volver a uno de los talleres anteriores y le propusimos al jefe que yo sacara el motor de arranque de la furgo en la calle, y luego él lo revisaría y repararía. Buena idea, nos dijo. Pero antes de meternos en harina le pedí que, por favor, echara un vistazo rápido para descartar que fuera una tontería. Abrió el capot, conectó el voltímetro a la batería y al instante se dio cuenta de que el borne estaba flojo. Lo apretamos y la “Hippie” volvió a rugir como si nada. ¡Vaya faena! Resulta que cuando conecté la batería después de ocho meses parada en el garaje, con las prisas, puse el borne apretado con la mano de forma provisional, después se me olvidó dar el apretón oficial con la llave inglesa. ¡Hay que ver qué mal rato!
Intentando abrir la cerradura estilo "delincuencia"

Ganzúa profesional
OTRO MAL RATO
¿Os acordáis de aquella vez en Angola que cerramos la furgo con las llaves dentro? Pues otra vez hemos repetido la jugada. Estábamos en un lago cerca de Mendoza, Argentina. Me pongo el bañador dentro de la “Hippie”, salgo, pongo el seguro y cierro la puerta con las llaves dentro. Las de Ale, en su bolso, también dentro del vehículo. GRAN FAENA.
Sabiendo que la vez anterior en África abrí el portón trasero con una navajita, nos lanzamos a buscar por el suelo alguna chapa o alambre para forzar de nuevo la cerradura como los chorizos de coches profesionales. Alegría encontró un tenedor que podría valer una vez “tuneado” (véase foto). Efectivamente, bastaron unos cinco minutos de “masaje” y la puerta se abrió. ¡Uffff, qué mal rato! Que conste que tenemos una llave atornillada por la parte interior de la aleta, especial para estos casos. La pega es que para recuperar esa llave hay que buscar o pedir una llave inglesa y un alicate. Con la experiencia de Angola nos olíamos que la opción del tenedor sería más rápida.

Conclusión: estamos muy chochos para estos ajetreos. Como vengo diciendo desde hace años, lo nuestro deberían ser los viajes del IMSERSO.

martes, 23 de enero de 2018

18-HOME SWEET HOME

Por el río Uruguay, de tamaño "familiar", pasan barcos de gran tonelaje.


Gaucho
Nada más estar en posesión de nuestra "Hippie" nos fuimos a la playa, a "La Paloma", cerca de "Punta del Este"

Desayuno en la playa.
Escrito en Venado Tuerto, Argentina, el 20 de enero de 2018

La llegada a Buenos Aires fue también correosa. De entrada, el avión estuvo parado en la pista de Ezeiza una media hora esperando a que quedara libre un “finger”, en el control de pasaportes no sé cómo lo hicimos pero salimos los últimos, después el bus que nos llevó al centro de la ciudad tardó más de dos horas. Sí, habéis leído bien, más de dos horas para 30 km. A continuación, con las mochilas y el calorazo reinante, nos arrastramos por las calles de BsAs hasta la estación de autobuses para tomar otro colectivo a Gualeguaychú, ciudad fronteriza; recordad que la furgoneta estaba en Uruguay. De allí nos  fuimos en taxi pirata a Fray Bentos, ciudad donde estaba nuestra deseada "casa rodante", con frontera rápida de por medio. Llegamos a la cochera donde estaba nuestro vehículo ya de noche. Contactamos con la encargada del garaje para que lo abriera. Allí estaba la “Hippie”. Ahora tocaba arrancarla para ir con ella a dormir a nuestro prado preferido junto al río Uruguay; 3 km. Quitamos los plásticos que la cubrían, conectamos la batería, le dimos a la llave de contacto y ….burruuum burruuuum….¡¡¡MOTOR EN MARCHA!!!  Conclusión: después de 48 horas de mucho aeropuerto y pocas horas de sueño llegamos a destino reventados. Afortunadamente la furgo se portó de maravilla. Fue un momento mágico, reencontrarte con el vehículo que será tu casa durante cuatro meses. Todas las durezas del viaje pasaron al cajón del olvido y entramos en estado de euforia/subidón.

domingo, 21 de enero de 2018

17-ESCALA EN USA

De nuevo con nuestra querida furgoneta. Un placer.
Playa de "La Paloma" en Uruguay. Aquí se ven ballenas en cierta época del año.

Por no ponerme crema de protección solar me agarré una quemada de campeonato. ¡Por la noche tuve hasta fiebre!

Escrito en Venado Tuerto, Argentina, el 20 de Enero de 2018.

A vueltas con el visado de Estados Unidos. Después de lo trabajoso que fue conseguir en Madrid el visado para entrar en USA, véase el apartado “información práctica”, no esperábamos las dificultades que tuvimos en nuestra escala en Nueva York. Al llegar al aeropuerto JFK nos tragamos una cola descomunal para el control de pasaportes, hacemos nosotros mismos el trámite en una máquina, acto seguido pasamos por una cabinita donde un oficial de inmigración verifica todo. Al ver que tuvimos problemas de visa en Madrid nos manda a la “oficina”. La “oficina” es famosa y temida porque ahí revisan tu caso, supongo que verifican que no estés en ninguna lista de delincuentes o terroristas, y deciden si puedes entrar a los Estados Unidos de Norteamérica o no. Delante de nosotros había una pareja de jóvenes, a ella le pusieron las esposas y se la llevaron; el compañero se quedó ahí más tirado que una colilla. Nosotros muertos de miedo por el panorama y porque nuestro vuelo a Buenos Aires salía en una hora. Al final nos dieron los pasaportes y salimos zumbando a la otra terminal, pero antes, otro control de pasaportes con cola tremenda. No perdimos la conexión de milagro.
La ciudad uruguaya de Canelones fue fundada por canarios. Las matrículas en esa provincia llevan el logotipo de "Comuna Canaria"

PERDOMO es apellido canario